por Nora Perusin
La sombra rota tan calladamente
que no puedo evitar inclinarme
en el espacio oblicuo del día
en la línea de fuga
que deja el crepúsculo
vuelvo a confundirme
en el asombro me doblego
soy la que luce
el rojo bermellón en las enaguas.
La sombra rota tan calladamente
que no puedo evitar inclinarme
en el espacio oblicuo del día
en la línea de fuga
que deja el crepúsculo
vuelvo a confundirme
en el asombro me doblego
soy la que luce
el rojo bermellón en las enaguas.