por Nora Perusin
La tarde simula belleza en ese sol que se despide
se agita la multitud a mis espaldas,
no pondrás tu mano en mi hombro
no apoyaré mi cabeza sobre el tuyo
cuando anochezca
seré una luna oblicua entre mis sábanas.
Un cuerpo que silba.
La tarde simula belleza en ese sol que se despide
se agita la multitud a mis espaldas,
no pondrás tu mano en mi hombro
no apoyaré mi cabeza sobre el tuyo
cuando anochezca
seré una luna oblicua entre mis sábanas.
Un cuerpo que silba.